¡Valiente toma tu lugar!

1 Samuel 17:45-47

Intro:

  • Hace algunos días se cumplieron 10 años de los atentados terroristas cometidos por diecinueve miembros de la red yihadista Al-Qaida el 11 de septiembre de 2001, que causaron la muerte de cerca de 3000 personas y heridas a otras 6000, así como la destrucción del entorno del World Trade Center en Nueva York y graves daños en el Pentágono en el Estado de Virginia, siendo el episodio que precedería a la guerra de Afganistán y a la adopción por el gobierno estadounidense y aliados de la política denominada de Guerra contra el terrorismo.
  • Miedo, pavor, espanto y temor se propagó por el mundo. El mundo enteró recibió un impacto traumático debido evento trágico sin precedentes.
  • Al igual que el mundo no fue jamás el mismo luego de este atentado muchos hoy estamos viviendo intimidados por pensamientos, agentes de las tinieblas que quieren doblegarnos a la esclavitud del temor, que desean paralizar la realización del propósito de Dios en nuestras vidas.
  • Echemos un repaso a la historia de David y Goliat en 1 Samuel 17….

Enseñanzas:

    1. Fuerza y Valentía un requisito para arrebatar el reino de los cielos
      • Josué 1:7, esfuérzate y sé valiente
      • Mateo 11:12 – Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
    2. Sé valiente porque Dios te ha capacitado. Tú tienes las habilidades necesarias (2 Timoteo 1:6)
      • Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos
      • Los dones que Dios te ha dado están en ti, pero es necesario que los avives, que los pongas en acción y glorifiques a Dios por medio de ellos.
      • Aviva el fuego mediante la búsqueda del poder del Espíritu Santo
      • Aviva el fuego mediante el ejercicio y desarrollo de tu dones espirituales y talentos
    3. Sé valiente y vence el temor mediante las cualidades de su Espíritu (2 Timoteo 1:7): poder, amor y autodisciplina.
      • Poder – Dios prometió que el Espíritu Santo nos daría el poder para el ministerio (Hechos 1:8). Es inútil tratar de servir al Señor sin contar con el poder del su Espíritu que vive en nosotros.
      • Amor – la primera característica que aparece en la lista del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22). El amor para los que no pertenecen todavía a Cristo y el afecto para los creyentes, motiva al cristiano a servir y, si es necesario, a sufrir por ellos. Lo opuesto al amor es el egoísmo, que fomenta el miedo por temor a perder el prestigio, la seguridad o las cosas materiales.
      • Dominio Propio – autodisciplina. Esta expresión describe una mente sana, sobria y equilibrada, no controlada por el pánico, sino por la fe y la calma.
    4. Sé valiente porque el Evangelio es poder de Dios (2 Timoteo 1:8-10)
      • Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios, quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio
      • Romanos 1:16 – Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
  • Sé valiente y toma tu lugar porque la oposición y el sufrimiento son parte de la vida cristiana normal (2 Timoteo 1:8)
  • «participa conmigo en las aflicciones por el evangelio»
    • El creyente también siente miedo y vergüenza porque teme la burla, la crítica, el rechazo y el sufrimiento.
    • No debemos sufrir por haber hecho lo malo
    • 1 Pedro 2:20 – Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.
    • No debe de sorprendernos cuando sufrimos por servir a Dios. Cuando sucede así, nos hacemos “participantes de los padecimientos de Cristo”.
    • 1 Pedro 4:12-14 – Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.
  1. Sé valiente porque ya somos más que vencedores en Cristo (Romanos 8:28-39)

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

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