El Ardiente Corazón de Dios

¿Por qué somos adoradores? ¿Cuál es la fuente de nuestra energía como adoradores? ¿De dónde surge la pasión y la entrega en nuestras vidas? Nuestra ferviente vida de adoración nace en el ardiente corazón de Dios.

1 Juan 4:19

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Somos adoradores de Dios, porque Dios nos amó primero. Esta es, posiblemente, la verdad más breve y sencilla en la Palabra de Dios, pero es también la más poderosa y relevante del Universo. Hay una fuente de amor brotando en nuestro ser hacia él, porque primeramente existe una fuente amor brotando en el corazón de Dios hacia nosotros sus hijos.

Acompáñame en un recorrido romántico desde la eternidad hasta la eternidad, al lugar más caliente del universo. NO, NO VAMOS AL INFIERNO, vamos al ardiente corazón de Dios.

El Ardiente Corazón de Dios Padre

Esta historia romántica comienza en el corazón del Dios Invisible, el origen de todas las cosas visibles e invisibles. Nuestro Padre Celestial nos amó primero: 

  • Dios nos ama desde la eternidad, hasta la eternidad – Jeremías 31:3

Hace mucho tiempo se me apareció el Señor y me dijo: «Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad»

  • Dios nos escogió para amarnos – Deuteronomio 7:7-8 

El Señor se encariñó contigo y te eligió, aunque no eras el pueblo más numeroso sino el más insignificante de todos. Lo hizo porque te ama y quería cumplir su juramento a tus antepasados; por eso te rescató del poder del faraón, el rey de Egipto, y te sacó de la esclavitud con gran despliegue de fuerza.

  • El amor de Dios es tierno e irresistible – Oseas 11:4

Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor.  Le quité de la cerviz el yugo, y con ternura me acerqué para alimentarlo.

  • El amor de Dios es permanente – Isaías 49:15-16

¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.

  • El amor de Dios nos renueva – Sofonías 3:17 

El Señor tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor

  • Dios envió a su Hijo por amor – Juan 3:16 (Traducción en lenguaje actual)

Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.

El Ardiente Corazón de Dios Hijo: Jesucristo

Habiendo visto y reflexionado en el corazón ardiente del Padre, podemos comprender mejor de dónde proviene el eterno amor del Hijo. Jesucristo, fue amado por Dios en la eternidad pasada y fue amado por Dios en la Tierra. También el  Hijo amó al Padre y ese amor lo hizo totalmente obediente hasta la muerte. Jesús hizo suya la misión de su Padre, salvar a la humanidad, no importando el precio.

  • Jesucristo nos amó porque era amado

Mateo 3:17

Y una voz del cielo decía: «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.»

Juan 17:24

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

  • Jesucristo nos elegió por amor – Juan 15:16 

No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.

Por el amor de Jesucristo hemos sido salvados – Efesios 2:4-5

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!

  • Nada puede apartarnos del amor de Cristo – Romanos 8:35-39

¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito:

      «Por tu causa siempre nos llevan a la muerte;

      ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!»

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

El Ardiente Corazón del Espíritu Santo de Dios

Ese amor eterno que primero surge en Dios Padre y se manifiesta al mundo a través del Hijo, ahora está aquí con nosotros en la preciosa persona del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios nos ama y produce ese amor en nosotros: 

Romanos 5:5

… el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Galatás 5:22

más el fruto del Espíritu es amor …

Conclusión

Esta es la eterna historia de amor de un Dios enamorado de sus criaturas, capaz de sacrificar a su propio hijo con el fin de podernos librar del justo castigo por el pecado. Dios nos creó para ser recipientes de su amor y desea que le amemos sobre todas las cosas. ¡El es un Dios celoso!

Santiago 4:5: «El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente»

El lugar más caliente del universo es el corazón de Dios.  Hebreos 12:29 dice que Dios es Fuego Consumidor. Finalmente, todos los seres humanos seremos consumidos por el fuego de su corazón. El que voluntariamente resista y rechace este ardiente y apasionado amor, será eternamente destruido, pero el que acepte y reciba este ardiente y apasionado amor, vivirá eternamente en él.  

El ángel Lucifer, ahora satanás, algún en la eternidad pasada, vivía lleno del amor de Dios hasta que voluntariamente lo rechazó eternamente. El mismo fuego de Dios que había en él fue su destrucción: «Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran» (Ezequiel 28:18).

Más con nosotros no será así, somos la generación que ha recibido a Cristo y he sido bautizada en el fuego de su amor. Somos un pueblo que arde intensamente de amor por Dios. Como dice la Escritura: 

2 Timoteo 1:6

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

Hebreos 1:7

Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego.

Por eso no le daremos a Dios, religiosamente, un poquito de amor, lealtad, tiempo, energía o recursos, sino todo lo que somos y tenemos. ¡Una vida no es suficiente para expresarle tanto amor a Dios, por eso necesitaremos la eternidad!

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